Madrid era una
ciudad increíble, era preciosa, había tanta gente, tanto ruido, ella estaba
acostumbrada a su pueblo, tan silencioso, tan tranquilo y aquello era todo lo
contrario. Iban en un coche que los había recogido para llevarlos al internado.
Ella iba mirando por la ventanilla a todas partes, estaba nerviosa pero a la
vez ansiosa y con muchas ganas. Sonrió para sí,
“va a ser una experiencia increíble”. Diego la miraba y sonreía era tan
guapa, su cabello rubio oscuro caía por sus hombros, y sus ojos azules con
largas pestañas y con ese brillo que tanto le gustaba, y que hablar de su boca
carnosa pero a la vez fina y cuidada que escondían unos dientes perfectos, toda
ella era preciosa, y para sus 16 años tenía un cuerpo perfecto, el apenas tenía
un año más que ella, pero desde el día que la conoció se quedo prendado de
ella. En ese momento ella se gira y le sonríe.
-verdad que es increíble,
diego – sonríe mirando por la ventanilla- es enorme.
-La verdad que
si – sonríe mirándola-.
- oye diego me
alegra a ver venido contigo – le sonríe dulcemente-.
- y a mí
contigo, Natalia – sonríe contento-.
Llegaron al
internado era enorme, increíble y parecía que tenia millones de años. Natalia
sonrió al verlo y cuando paro el coche bajaron los dos y estaban esperándolos.
El director y unos de los profesores encargado de los nuevos.
-bueno días,
señorita montero y señorito Arnal, soy Robert Stevenson, el director de este
internado y el – señala al hombre que hay a su lado- Es Sebastián donovan él os enseñara todo el
internado y vuestras habitación, y después de instalaros tendréis que ir al
salón de actos donde estarán todos los alumnos, para recibir las reglas y para presentaciones,
luego nos vemos chicos.
Y sin decir
nada mas desaparece dentro del internado. Cada uno cogió sus maletas y
siguieron al tal Sebastián Donovan. Natalia iba mirando cada rincón de aquel
lugar, cada pared, cada mueble parecían contar historias y prometerle historias.
De repente el señor Donovan paro de golpe y nos miro serio.
-Como imagináis
los chicos y chicas duermen por separado cada uno a una ala del internado a la
derecha duermen las chicas y a la izquierda los chicos.
En ese momento
apareció una mujer ni muy joven ni muy mayor, y separo enfrente de ellos y les digo:
-Soy Dayana Hanson,
y me encargo del ala de las chicas así que señorita?
Natalia tardo
un poco en reaccionar pero reacciono. – Soy Natalia montero-.
-Muy bien
acompáñame – empieza andar-.
Natalia se
despide con una sonrisa de diego y sigue a la mujer. Subieron por unas escaleras
amplísimas, aquello era enorme, estaba segura que los primeros días se
perdería. La mujer iba ablando pero ella no la escucha iba pensando en lo que
pasaría entre aquellas paredes. De repente la mujer paro delante de una habitación y la miro.
-Señorita Montero,
esta será su habitación a partir de ahora, puede pasar y acomodarse, dentro de
una hora tendrá que estar en el salón de actos.
- Vale pero no
sé donde esta –sonríe amablemente-.
-Lo encontrara
– y sin más se va-.
Natalia suspiro
y abrió la puerta para entrar, pero no estaba sola hay había dos chicas mas.
Natalia sonríe.
-buenas, soy
nueva me llamo Natalia montero-.
Había una con
el pelo moreno largo, que se acerco a ella, tenía los ojos marrones y sonrió a
Natalia.
-Hola , yo soy
Noemí Campos y ella – señala a una rubia
y esta tumbada en la cama con el móvil- es Linda Jones es un poco pija, pero en
el fondo es muy maja – sonríe-. Nosotras
ya hemos pillado las camas te toca esa, te importa?
Natalia sonrió
para sí parecía que le habían tocado una buenas compañeras
De cuarto,
esperaba que fuera todo así-
-No me importa
tranquila – va a dejar su maleta donde le toca y acomodarse-.
De repente la
chica que esta acostada se levanta y va hacia ella.
-hola perdón
por lo de antes, es que el móvil me tiene vicia – ríe- soy Linda.
-sonríe- no
pasa nada, soy Natalia encantada.
Mientras pasaba
todo eso en una ala del internado, en el otro lado a diego también lo dejaban
en la puerta y diciéndole lo mismo.
Entro en la
habitación y había dos chicos, los dos son rubios, pero cada uno un tono. El
moreno lo miro y lo saludo con la cabeza y el otro lo mismo. Él fue hacia la
única cama que había libre y se acomodó.
-bueno soy
diego Arnal– les sonríe a los dos-.
-el rubio se
levanta y le da la mano.- yo soy Nico Pérez y este de ahí – lo señala- es
Álvaro Valdeolmillos-.
El moreno se
levanta y se le acerca dándole la mano
-encantado -.
Llega la hora
de ir al salón de actos, Natalia sale de su habitación con sus dos compañeras y
ya hay muchísimas chicas saliendo de las otras habitaciones. Ella iba mirándolo
todo cuando tropezó con una chica morena, un pelo larguísimo liso, unos ojos
azules oscuros era muy guapa pero:
-Mira niñata,
mira por dónde vas e, e o es que estas ciega – y sigue caminado-.
-No le agás
caso – le dice Noemí- Esa es la reina del grupito de las populares tontas de
este internado y esas dos que la siguen, también pero siempre hacen lo que ella
dice, son insoportables, pero pasa de ella.
Natalia sonríe
sin decir nada. Que mierda ella quería que todo estuviera bien estaba segura
que esas tres le harían la vida imposible.
Salen al
pasillo donde se cruzan las alas de los chicos y las alas de las chicas. Natalia
busca con la mirada a Diego y de repente lo ve, pero también a los dos chicos
que van a su lado, pero más se fija en el rubio, alto, con ojos azules con
pestañas suaves, nariz recta y su boca con labios firmes y finos y estaba
segura que vago de ellos se escondía unos dientes perfectos. Natalia digo para sí
misma “Dios, es guapísimo” y que hablar de su cuerpo.
Diego la vio y
se acercó.
-Hola, Como te
ha ido?
Natalia tardo
un poco en reaccionar
-Ehh, bien bien
– lo mira y le sonríe-. Y a ti?
- también bien,
tengo dos compañeros de habitaciones – los busca con la mirada- esos de ahí
delante – se vuelve y sonríe a Natalia-.
- así – los
mira- muy bien mis dos compañeras son esas – señala a las que estás hablando
con otro grupo de chicas – sonríe a Diego-
Y vuelven a
caminar siguiendo a todos para no perderse mientras van hacia el salón de
actos. Llegan y entran aquellos es increíblemente grande, sonríe Natalia, es
precioso y espacioso, todos empiezan a sentarse, Diego y Natalia se sientas
juntos y junto a ella se sientan las dos chicas de su habitación y Linda le
dice:
-Conoces a ese
que está sentado a tu lado? – sonríe mirándolo-.
Natalia sonríe.
-Sí, es diego
Arnal, venimos juntos, somos del mismo pueblo.
Linda lo mira,
diego, es bastante guapo, no es espectacular, pero es castañoel pelo algo
larguito, unos ojos marrones profundos, y estaba segura que tendría una sonrisa
bonita. Sonríe.
Natalia se gira
mirando a la gente, y choca con la mirada del aquel rubio que le había llamado
la atención, y se gira rápidamente, se había puesto roja, dios que tonta. Se
gira hacia Linda.
-Oye por cierto
– le sonríe- y tú conoces a ese rubio de hay detrás, el de los ojos azules.
Linda ríe.
-No te fijas en
los feos, e, e apuntas alto - vuelve a reír-
sí, es Álvaro Valdeolmillos, es de aquí y que yo sepa siempre ha estado aquí,
cuando yo vine él ya estaba- sonríe- tampoco sabemos mas, se juntas con las
populares tontas de aquí. Dicen que sale con esa morena que tropezó contigo, Miriam
López.
Natalia miro a
la morena que Linda había nombrado, normal, si era perfecta, guapísima, un buen
cuerpo y encima segura de sí misma y sexy. Se quedo algo triste. Apareció el
director en el escenario y empezó hablar.
CONTINUARA.....
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