martes, 13 de noviembre de 2012

CAPITULO 1




Madrid era una ciudad increíble, era preciosa, había tanta gente, tanto ruido, ella estaba acostumbrada a su pueblo, tan silencioso, tan tranquilo y aquello era todo lo contrario. Iban en un coche que los había recogido para llevarlos al internado. Ella iba mirando por la ventanilla a todas partes, estaba nerviosa pero a la vez ansiosa y con muchas ganas. Sonrió para sí,  “va a ser una experiencia increíble”. Diego la miraba y sonreía era tan guapa, su cabello rubio oscuro caía por sus hombros, y sus ojos azules con largas pestañas y con ese brillo que tanto le gustaba, y que hablar de su boca carnosa pero a la vez fina y cuidada que escondían unos dientes perfectos, toda ella era preciosa, y para sus 16 años tenía un cuerpo perfecto, el apenas tenía un año más que ella, pero desde el día que la conoció se quedo prendado de ella. En ese momento ella se gira y le sonríe.
-verdad que es increíble, diego – sonríe mirando por la ventanilla- es enorme.
-La verdad que si – sonríe mirándola-.
- oye diego me alegra a ver venido contigo – le sonríe dulcemente-.
- y a mí contigo, Natalia – sonríe contento-.
Llegaron al internado era enorme, increíble y parecía que tenia millones de años. Natalia sonrió al verlo y cuando paro el coche bajaron los dos y estaban esperándolos. El director y unos de los profesores encargado de los nuevos.
-bueno días, señorita montero y señorito Arnal, soy Robert Stevenson, el director de este internado y el – señala al hombre que hay a su lado-  Es Sebastián donovan él os enseñara todo el internado y vuestras habitación, y después de instalaros tendréis que ir al salón de actos donde estarán todos los alumnos, para recibir las reglas y para presentaciones, luego nos vemos chicos.
Y sin decir nada mas desaparece dentro del internado. Cada uno cogió sus maletas y siguieron al tal Sebastián Donovan. Natalia iba mirando cada rincón de aquel lugar, cada pared, cada mueble parecían contar historias y prometerle historias. De repente el señor Donovan paro de golpe y nos miro serio.
-Como imagináis los chicos y chicas duermen por separado cada uno a una ala del internado a la derecha duermen las chicas y a la izquierda los chicos.
En ese momento apareció una mujer ni muy joven ni muy mayor, y separo enfrente de ellos  y les digo:
-Soy Dayana Hanson, y me encargo del ala de las chicas así que señorita?
Natalia tardo un poco en reaccionar pero reacciono. – Soy Natalia montero-.
-Muy bien acompáñame – empieza andar-.
Natalia se despide con una sonrisa de diego y sigue a la mujer. Subieron por unas escaleras amplísimas, aquello era enorme, estaba segura que los primeros días se perdería. La mujer iba ablando pero ella no la escucha iba pensando en lo que pasaría entre aquellas paredes. De repente la mujer paro delante  de una habitación y la miro.
-Señorita Montero, esta será su habitación a partir de ahora, puede pasar y acomodarse, dentro de una hora tendrá que estar en el salón de actos.
- Vale pero no sé donde esta –sonríe amablemente-.
-Lo encontrara – y sin más se va-.
Natalia suspiro y abrió la puerta para entrar, pero no estaba sola hay había dos chicas mas. Natalia sonríe.
-buenas, soy nueva me llamo Natalia montero-.
Había una con el pelo moreno largo, que se acerco a ella, tenía los ojos marrones y sonrió a Natalia.
-Hola , yo soy Noemí Campos  y ella – señala a una rubia y esta tumbada en la cama con el móvil- es Linda Jones es un poco pija, pero en el fondo es muy maja – sonríe-.  Nosotras ya hemos pillado las camas te toca esa, te importa?
Natalia sonrió para sí parecía que le habían tocado una buenas compañeras
De cuarto, esperaba que fuera todo así-
-No me importa tranquila – va a dejar su maleta donde le toca y acomodarse-.
De repente la chica que esta acostada se levanta y va hacia ella.
-hola perdón por lo de antes, es que el móvil me tiene vicia – ríe- soy Linda.
-sonríe- no pasa nada, soy Natalia encantada.
Mientras pasaba todo eso en una ala del internado, en el otro lado a diego también lo dejaban en la puerta y diciéndole lo mismo.
Entro en la habitación y había dos chicos, los dos son rubios, pero cada uno un tono. El moreno lo miro y lo saludo con la cabeza y el otro lo mismo. Él fue hacia la única cama que había libre y se acomodó.
-bueno soy diego Arnal– les sonríe a los dos-.
-el rubio se levanta y le da la mano.- yo soy Nico Pérez y este de ahí – lo señala- es Álvaro Valdeolmillos-.
El moreno se levanta y se le acerca dándole la mano
-encantado -.
Llega la hora de ir al salón de actos, Natalia sale de su habitación con sus dos compañeras y ya hay muchísimas chicas saliendo de las otras habitaciones. Ella iba mirándolo todo cuando tropezó con una chica morena, un pelo larguísimo liso, unos ojos azules oscuros era muy guapa pero:
-Mira niñata, mira por dónde vas e, e o es que estas ciega – y sigue caminado-.
-No le agás caso – le dice Noemí- Esa es la reina del grupito de las populares tontas de este internado y esas dos que la siguen, también pero siempre hacen lo que ella dice, son insoportables, pero pasa de ella.
Natalia sonríe sin decir nada. Que mierda ella quería que todo estuviera bien estaba segura que esas tres le harían la vida imposible.
Salen al pasillo donde se cruzan las alas de los chicos y las alas de las chicas. Natalia busca con la mirada a Diego y de repente lo ve, pero también a los dos chicos que van a su lado, pero más se fija en el rubio, alto, con ojos azules con pestañas suaves, nariz recta y su boca con labios firmes y finos y estaba segura que vago de ellos se escondía unos dientes perfectos. Natalia digo para sí misma “Dios, es guapísimo” y que hablar de su cuerpo.
Diego la vio y se acercó.
-Hola, Como te ha ido?
Natalia tardo un poco en reaccionar
-Ehh, bien bien – lo mira y le sonríe-. Y a ti?
- también bien, tengo dos compañeros de habitaciones – los busca con la mirada- esos de ahí delante – se vuelve y sonríe a Natalia-.
- así – los mira- muy bien mis dos compañeras son esas – señala a las que estás hablando con otro grupo de chicas – sonríe a Diego-
Y vuelven a caminar siguiendo a todos para no perderse mientras van hacia el salón de actos. Llegan y entran aquellos es increíblemente grande, sonríe Natalia, es precioso y espacioso, todos empiezan a sentarse, Diego y Natalia se sientas juntos y junto a ella se sientan las dos chicas de su habitación y Linda le dice:
-Conoces a ese que está sentado a tu lado? – sonríe mirándolo-.
Natalia sonríe.
-Sí, es diego Arnal, venimos juntos, somos del mismo pueblo.
Linda lo mira, diego, es bastante guapo, no es espectacular, pero es castañoel pelo algo larguito, unos ojos marrones profundos, y estaba segura que tendría una sonrisa bonita. Sonríe.
Natalia se gira mirando a la gente, y choca con la mirada del aquel rubio que le había llamado la atención, y se gira rápidamente, se había puesto roja, dios que tonta. Se gira hacia Linda.
-Oye por cierto – le sonríe- y tú conoces a ese rubio de hay detrás, el de los ojos azules.
Linda ríe.
-No te fijas en los feos, e, e apuntas alto -  vuelve a reír- sí, es Álvaro Valdeolmillos, es de aquí y que yo sepa siempre ha estado aquí, cuando yo vine él ya estaba- sonríe- tampoco sabemos mas, se juntas con las populares tontas de aquí. Dicen que sale con esa morena que tropezó contigo, Miriam López.
Natalia miro a la morena que Linda había nombrado, normal, si era perfecta, guapísima, un buen cuerpo y encima segura de sí misma y sexy. Se quedo algo triste. Apareció el director en el escenario y empezó hablar.

CONTINUARA.....

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